Vivimos en la civilización del ruido y la abundancia.

.

Los medios son, por ejemplo, un continente más o menos ordenado de abundancia que genera ruido.

El hooligan que más grita es el que más ama a su país.

El que más trofeos tiene, el más afortunado.

.

Si algo caracteriza la época actual es la codicia infinita y el desdén hacia el silencio.

Las multitudes miden su fuerza por la intensidad de sus alaridos, pero no escuchan.

Y los que escuchan, prefieren quedarse sordos. La masa les aturde. No les deja oír sus pensamientos.

.

Abundancia y ruido convergen en una aspiración popular: el protagonismo.

Es difícil destacar entre el barullo. Has de ser «el que más» para captar la atención, para lograr el reconocimiento de la multitud enajenada.

.

El anonimato es para los perdedores. Y para los cuerdos, digo yo.

.

.

Un clásico.

Anuncios