Plàcid Garcia-Planas (Sabadell, 1963) no supo qué responder cuando un hombre le preguntó en el tren si era escritor. «¿Por qué lo preguntas?», contestó. «Porque golpeas muy fuerte las teclas», replicó su compañero de viaje. Plàcid no es escritor. Tampoco un periodista al uso. Es reportero, y tiene una idea muy clara de lo que eso significa: «El reporterismo es la esencia del periodismo».

Viajó como enviado especial a la Primera Guerra del Golfo y los Balcanes cuando nadie en La Vanguardia, periódico para el que trabaja desde 1988, se ofrecía a hacerlo. «Ahora se ha convertido en un deporte de masas», apunta. En el frente se dio cuenta de que los periodistas eran poco más que turistas, lanzando flashes de actualidad que se extinguían como una bengala en el aire.

«Las buenas crónicas no son las que cuentan lo que pasa, sino las que explican lo que queda». Solo estas últimas sobreviven al paso del tiempo. Pone como ejemplo a Agustí Calvet Pascual que, bajo el seudónimo de Gaziel, firmó memorables artículos en la Primera Guerra Mundial.

La receta del reportero

La observación, el gusto por los detalles y el afán por la excelencia se dan cita en el periodismo de guerra, lo que el catalán denomina «literatura bajo presión». La habilidad para evocar sensaciones en el lector sin faltar a la realidad es como cocinar con Adrià, bromea el periodista. La clave está en descubrir sabores desconocidos combinando ingredientes cotidianos.

Hablando de placeres sensibles, Plàcid menciona que para saber reportear hay que saber hacer el amor. «El periodismo es un ‘ménage à trois’ entre el escritor, la realidad y el lector, donde las palabras siempre son las sábanas». Una aventura erótica que empieza con un flechazo, una bala de palabras que el reportero dispara hacia el público. El periodista cree que el mejor modo de seducir es hablar en primera persona. Pero el «yo», en este caso, nada tiene que ver con el egocentrismo. Garcia-Planas apuesta por la empatía con los personajes de las historias y asegura que «la mirada más fértil es siempre la mirada del otro». «Hay que verse como lo haría el otro, cambiar la perspectiva, abstraerse», puntualiza.

El periodismo tiene además la facultad, o la obligación moral, de transmitir algo más que palabras: «Somos capaces de succionar parte del alma de una persona y compartirla con el lector», comenta Plàcid describiendo un movimiento ondular con la mano. Reconoce que está obsesionado con el final de sus textos. «Es curioso porque, cuando empecé, me preocupaban los principios». Quizás sea porque los periodistas inexpertos tratan de conquistar al lector en la primera frase, mientras los curtidos se preocupan más por dejar huella.

Algunos de sus trabajos:

Manicura y talibanes, historia de un trasvesti afgano que más tarde fue asesinado.

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2009/11/01/LVG200911010091LB.pdf

VII guerras en la memoria de La Vanguardia, serie sobre los campos de batalla en los que estuvieron los corresponsales del diario.

 http://www.quimroser.cat/noticies/lavanguardia_125.pdf

Un abrigo para Roni, un loro del zoo de Sofía que se quedó sin plumas cuando su dueño le dio un medicamento equivocado.

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2009/01/11/LVG200901110121LB.pdf

Siete escenarios que marcaron la historia:

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/04/13/LVG200804130091LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/04/20/LVG200804200081LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/04/27/LVG200804270081LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/05/04/LVG200805040101LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/05/18/LVG200805180141LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/05/25/LVG200805250121LB.pdf

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE05/PUB/2008/06/08/LVG200806080101LB.pdf

Y aquí, una buena entrevista de hace un par de años:

http://www.lavanguardia.com/vida/20071213/53418185046/ahora-la-corresponsalia-de-guerra-es-un-deporte-de-masas.html

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