• El periodista de ABC presentó el pasado martes (13 de diciembre) su primer libro, en el que analiza la difusión de miles de documentos clasificados perpetrada por la organización de Julian Assange.

La filtración de 750.000 documentos y registros secretos de Estados Unidos por parte de Wikileaks no ha marcado el inicio de una nueva etapa en el mundo de la comunicación. No obstante, tampoco es un fenómeno pasajero: la revelación de confidencias públicas ha llegado para quedarse. Así de tajante se mostró el periodista Borja Bergareche (Bilbao, 1977) en la presentación de “Wikileaks confidencial”. El corresponsal de ABC en Londres (@borjabergareche) cree que nos encontramos desde hace tiempo en “la era de lo digital al cuadrado”, en la que piratas informáticos asaltan “fortalezas de secretos” con facilidad. “Aunque Assange vaya a la cárcel y Wikileaks desaparezca, otras organizaciones similares seguirán existiendo”, apuntó Bergareche en una entrevista reciente.

El Periodismo debe abrazar las oportunidades que le brinda la tecnología, explorar nuevos formatos y narrativas, “ha llegado el fin de la supremacía de lo textual en los periódicos”, señaló. Un ejemplo de ello son las herramientas visuales e interactivas que emplearon los diarios para representar de forma accesible y atractiva las revelaciones del australiano. “Ya no basta con la palabra”, apuntó.

Borja Bergareche, Gumersindo Lafuente y Ana Pastor (Foto: Ángel de Antonio)

La opinión de sus compañeros

Gumersindo Lafuente (@sindolafuente), adjunto al director de El País, y Ana Pastor (@anapastor_tve), directora de Los Desayunos de TVE, acompañaron a Bergareche en la presentación de su libro en el Museo ABC. Gumersindo coincidió en la importancia de la tecnología y el fin de la época de la intermediación. “El mundo del periodismo y la política no volverá a ser como antes”, alegó, puesto que ahora los ciudadanos tienen acceso al “escrutinio” de todo lo que ocurre. Gumersindo defendió el papel de su medio en la difusión de los 250.000 archivos cedidos por Assange a cinco grandes cabeceras de prensa de todo el mundo – El País, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel y The New York Times – : “Tratamos de minimizar los efectos perniciosos para las fuentes de la información, dentro de los límites sensatos del periodismo de calidad”, aclaró.

El director de ABC, Bieito Rubido (@bieitorubido), que también asistió al acto, fue crítico con la aventura de Assange y con los medios que decidieron (o tuvieron la oportunidad, la ventaja o la suerte de) difundir las filtraciones. “Wikileaks no ha puesto en jaque al periodismo, simplemente ha ocupado un espacio que los medios hemos dejado vacío: el periodismo de investigación”. Bieito alertó de la responsabilidad de los medios que publicaron los cables en sus portadas y habló de la necesidad de conjugar “el derecho a saber” con “la seguridad de los Estados”.

Transparencia

En “Wikileaks confidencial”, Bergareche aporta datos sorprendentes. En 2010 se clasificaron en Estados Unidos 750 millones de páginas, y 4.000 funcionarios se dedicaron a diario a ponerles el sello de “confidencial”. El autor opina que un mundo cien por cien transparente sería una pesadilla, no obstante, “quizás sea el momento de bajar el nivel de los secretos”. España, por ejemplo, no cuenta aún con una ley de transparencia, cuenta pendiente del Gobierno socialista: “Somos el patito feo de Europa en las leyes de acceso a la información”, recordó el corresponsal. “Los Estados deberían guardar menos secretos, pero mejor protegidos. Pretender guardar bajo llave tantos secretos en la era digital es ridículo”.

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