“La  tiranía de la mayoría es uno de los males contra los cuales debe ponerse en guardia la sociedad”, escribía el político inglés John Stuart Mill en su obra cumbre, Sobre la libertad (On liberty, 1859). A Mill le preocupaba que el pueblo pudiese oprimir a una parte de sí mismo si las mayorías tomaban las decisiones perjudicando, o al menos ignorando, a las minorías. Como si un cuerpo estrangulase su propia mano para que el resto de los órganos recibiese más sangre.

No obstante, no se le ocurrió escribir sobre el supuesto contrario, en el que una muy reducida minoría impusiese su decisión al resto. Y esto es precisamente lo que ha sucedido en #acampadasolMe explico.

En el origen de los tiempos, los acampados acordaron tomar sus decisiones mediante votaciones abiertas a todos los ciudadanos y apoyadas de forma unánime. Al principio todo fue bien (juntos como hermanos, cogiditos de la mano), incluso lograron un consenso de mínimos sobre sus reivindicaciones: reforma de la Ley Electoral, verdadera separación de poderes y regeneración política.

Pero la panacea participativa tiene sus pegas. La más clara, a mi entender, es la involuntaria (y a medio plazo imperfecta) burocracia que han construido en torno a Sol. No es que me parezca mal la organización en sí, pero subrayo un par de errores:

  • El primero y más evidente, la dispersión. ¿Alguien sabe exactamente cuántas comisiones existen a día de hoy? ¿Conocen la función de cada una de ellas? Y lo que es más importante, ¿qué aportan a la consecución de los objetivos del 15M? Las comisiones del amor, de la espiritualidad y el teatro fomentan el esparcimiento, el buen rollo y la diversidad en la plaza madrileña, pero dispersan los esfuerzos. El chorro de luz de Sol se difumina como si atravesase un cristal traslúcido; ilumina, pero no deslumbra.
  • En segundo lugar, el egoísmo. O peor, el afán de protagonismo y unas subterráneas ganas de bronca. Durante la última semana, un grupo MUY minoritario se ha opuesto al levantamiento del campamento. ¡Amigo!, invocamos la regla de la unanimidad y nos encontramos con un bloqueo. Si una propuesta no se acepta, se modifica hasta que haya consenso al respecto (algo así como las enmiendas del Senado a las leyes que aprueba el Congreso). Pero da igual lo que se proponga, un reducido grupo ha declarado que no se irá de la plaza, y algunos, no todos, han añadido que sólo la Policía los sacará a rastras.

En las sucesivas Asambleas Generales que se han celebrado para debatir este punto, han argumentado que hace falta visibilidad, pero no han aportado alternativas realistas a la retirada de Sol. Las comisiones, los grupos de trabajo y simpatizantes del movimiento están cansados y entienden que es el momento de irse. Se instalaron por propia voluntad y esa es la mejor (¿acaso la única?) manera de marcharse.

Entonces, ¿qué democracia cabe aquí, si los votos de un grupo tienen cien veces su valor*, silenciando la voz de los demás? ¿Acaso es justo o revolucionario que una mínima parte de #acampadasol imponga sus deseos? Tras interminables enfrentamientos dialécticos, los ciudadanos de Sol han acordado levantar el campamento el próximo domingo 12 de junio, pero aún queda por concretar lo que ocurrirá con los que permanezcan en la plaza. Si presentan un plan de acción y la Asamblea lo aprueba, representarán al movimiento. De no ser así, se quedarán a título personal, y no en nombre del 15M.

Termino como empiezo, y vuelvo sobre Stuart Mill: “Toda opinión sobre un punto de conducta que no esté sostenida por razones sólo puede ser mirada como una preferencia personal”.  Eso es lo que les invita a quedarse**. Ni la solidaridad, ni la lucha, ni la banca ni el hartazgo. Ellos serán los que resistieron, los auténticos, los únicos, los que siguieron en pie (o tumbados) cuando los demás se rindieron. Al menos eso le contarán a sus nietos, con la magia que el paso de los años otorga a las revoluciones que no se han vivido.

* “De las cerca de mil personas que han participado en la asamblea, solo una decena ha expresado su oposición firme a levantar el campamento el próximo domingo”. Periodismohumano, segundo párrafo de esta noticia.

** Las opiniones aquí vertidas son libres y estoy abierta al debate.

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