• El Senado se opone a la neutralidad de la red en una votación muy criticada en Twitter
  • Las operadoras privadas controlarán el acceso a los contenidos de Internet si no se legisla para evitarlo

“¿Quién elige el contenido que ves y usas en Internet? En este momento, tú eliges.” Esta es la premisa que se defiende en este vídeo y en otros cientos que circulan por la www en defensa de una red abierta. Desde el nacimiento de Internet, los proveedores de telecomunicaciones han dado acceso a todos los sites sin privilegiar a unos sobre otros. Sin contenidos de primera y segunda clase. En todo caso, la velocidad de consulta y descarga dependía del ancho de banda contratado por el usuario, sin importar su origen y contenido. Pero esto puede cambiar.

La red podría convertirse en una autopista de peaje. Por supuesto, siempre quedarán las carreteras nacionales (proveedores abiertos pero más lentos) para aquellos que no estén dispuestos a pagar un billete express (o una cuenta premium) para llegar al mismo destino. Existen categorías en el transporte y nadie se opone, ¿por qué no gestionar Internet del mismo modo? Sencillo: por una cuestión de libertad. Si desaparece la neutralidad en la red, perderemos algo más que un par de horas de viaje en un asiento incómodo.

Imagen del movimiento por la neutralidad

La neutralidad obliga a los ISP’s (Internet Service Provider) a tratar por igual todos los paquetes de datos que manejen los usuarios, e impide que bloqueen el acceso a páginas de manera interesada. Además, prohíbe que los proveedores firmen acuerdos de exclusividad con determinados motores de búsqueda (Google, Yahoo), plataformas de música, vídeo u otros servicios, práctica que perjudicaría directamente a los consumidores.

Los grandes compañías de telefonía y cable quieren acabar con el buque insignia de Internet, el libre acceso, porque ‘se han dado cuenta de que su modelo de negocio se incrementaría si pudiesen ser ellas las que controlasen el acceso a las infraestructuras a las redes de telecomunicaciones‘. Así lo explicaba el fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Pedro Martínez, poco después de que la compañía estadounidense Comcast saliese airosa del pleito en el que se le acusaba de discriminación de tráfico en Internet. Esta sentencia abrió la veda en Europa, y Telefónica y Vodafone se lanzaron a por el pastel de la ‘tasa Google’.

En nuestro país, el Senado ha rechazado recientemente una moción presentada por el Partido Popular para pedir al Gobierno que se garantice el principio de neutralidad. Los grupos parlamentarios estaban inicialmente de acuerdo con este planteamiento, pero el rumbo de la votación cambió cuando los senadores se percataron de que los usuarios de Twitter, con el bloguero Enrique Dans a la cabeza, estaban ‘poniendo en duda’ su capacidad para debatir sobre este tema. Las formaciones políticas que se opusieron al texto de los populares han justificado su decisión alegando que su labor se vio afectada por “factores externos” que “han degradado la imagen y el trabajo” de la Cámara baja. Rabieta o excusa, esta postura sólo favorece a los proveedores de servicios de telefonía móvil e Internet.

Los socialistas han asegurado que presentarán una nueva moción para lograr el consenso de los senadores, pero lo que más sorprende (y preocupa) en este momento es la postura del Ejecutivo. Nadie se explica que en un informe enviado a Bruselas sobre la ‘Contribución de España a la consulta pública sobre Internet abierta y neutralidad de la Red en Europa’, el Gobierno asegure que no todos los internautas deben recibir el mismo tipo de servicio. Ahora sólo queda seguir manifestándose a favor de la igualdad, y esperar que el poder de elegir se imponga a las alternativas millonarias (para algunos) que proponen los ISP’s.

“Como siempre ha sido, como debe ser”.

 

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